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Algunos consejos para el bienestar de tu gato Maine Coon

por Hannelore Spahn

Estos consejos son el resultado de muchos años de experiencia con los gatos, con las marcas y los vendedores. No me pagan por ninguna recomendación: comparto simplemente lo que a mí me ha funcionado y lo que considero mejor para la salud de tus gatos.

Garantía pedigree

El documento de pedigree de un gato, además de garantizar la genética y por tanto la pureza de una raza, garantiza el estricto cumplimiento de la normativa internacional establecida sobre la salud, el bienestar de la madre y la crianza responsable, no sobrepasando las 2 camadas en 1 año que las organizaciones felinas permiten en sus reglamentos de forma explícita.

Todos nuestros cachorros se entregan con su pedigree, el documento oficial que acredita el origen del gato y su ascendencia a lo largo de varias generaciones. No es un papel decorativo: es la prueba de que el cachorro procede de una crianza registrada, controlada y responsable.

Un Maine Coon sin pedigree no es un Maine Coon, por mucho que se le parezca. Desconfía siempre de quien ofrece cachorros «de raza» sin documentación, con precios muy bajos o con la excusa de que «los papeles se pagan aparte». Detrás suele haber cruces sin control, sin pruebas de salud de los padres y sin ninguna garantía sobre el futuro del animal.

Dónde comprar la comida

Para la mayoría de las cosas recomiendo las tiendas online ZOOPLUS o BITIBA. Aparte de la comida y las latas (comida húmeda), siempre conviene comparar precios: en las tiendas físicas muchas veces se paga hasta 2 o 3 veces más.

No me pagan por mis recomendaciones. Las que aconsejo son de las más económicas y ofrecen un gran servicio y atención al cliente, por si algo se rompe o llega mal. A veces Bitiba es un poco más económico que Zooplus (es una empresa hermana). Barakaldo y Amascotado también son tiendas online muy buenas.

www.zooplus.es www.bitiba.es

Alimentación: el pienso

Desde hace muchos años he recomendado algunas marcas de buena calidad. Últimamente los precios han subido tanto que me sentí obligada a buscar otra marca igual o mejor de calidad, no solo para los cachorros entregados, sino también para mí. ¡Me ha costado mucho! El mercado está lleno de alimentación para mascotas que no solo está mal para su salud, sino que puede perjudicarla en muchos casos.

De las marcas recomendables hablamos personalmente. Con carne siempre es mejor que con pescado. El pescado de los piensos suele ser lo peor de los desechos de los enormes barcos de pesca que procesan pescado para el consumo humano.

¡Olvídate del salmón!

Muchos de estos alimentos no contienen salmón de verdad, sino los restos de peces criados en enormes granjas acuáticas (acuiculturas), donde viven millones de peces — sobre todo salmones — en cautividad, en redes enormes, la mayoría en Noruega. A estos peces se les da únicamente comida de soja y antibióticos, y se tiñen de color salmón. Yo no como salmón desde hace muchísimos años, desde que me enteré de estas barbaridades, y tampoco quiero que mis mascotas coman esta comida tóxica.

Si te interesa el tema, vale la pena informarse sobre de dónde viene realmente nuestro «salmón»:

Infosperber.ch PETA.de

El pienso se ofrece siempre en un dispensador (tolva) accesible al gato las 24 horas del día, listo para comer, a mano día y noche. Si quieres cambiar de marca, por favor háblalo antes conmigo: hay mucho marketing y fraude, y publicidad muy manipuladora.

Aparta de tu vocabulario la palabra «natural»: casi siempre es un fraude, es publicidad manipuladora. Y ten en cuenta también los gastos de envío: pide siempre sacos grandes, así casi siempre el envío es gratis.

Importante

Todos los piensos son comida deshidratada y dañan los riñones, porque el gato, por naturaleza, no bebe lo suficiente, aunque tenga una fuente. Por eso hay que dar una alimentación variada con más agua: latas y carne.

Nunca compres pienso para gatos «esterilizados»

Ese pienso no contiene suficientes nutrientes para un Maine Coon, ni siquiera para otros gatos, con el resultado de que comen mucho más, sin parar, porque nunca están saciados. Aparte de la mala calidad, racionar este alimento produce rápidamente una desnutrición con consecuencias fatales para la salud del gato.

Además, los gatos no están «esterilizados», sino castrados. Hay una gran diferencia, y no entiendo por qué las grandes empresas no lo indican correctamente.

Muy importante

Cualquier pienso como alimentación única — sin dar cada día latas con agua y sin carne cruda 2 o 3 veces por semana — puede ser mortal a lo largo de la vida del gato.

El gato doméstico puede llegar a 25 años o más si se alimenta bien. Es decir, un gato de 12 años no es «un gato viejo», como a veces se dice. La insuficiencia renal es la enfermedad mortal más frecuente en los gatos y suele ser consecuencia de comer solo, o demasiado, pienso. ¡Y es tan fácil de evitar!

Carne cruda

La carne cruda no se da como «golosina», sino como alimento básico. Damos carne cruda al menos dos o tres días a la semana, como compensación por la comida seca que (lamentablemente) les damos por comodidad. Si el gato no se termina su ración, no se la quites: el gato come durante todo el día, tanto como quiera y cuando quiera. El día que des carne cruda no hace falta dar comida húmeda de lata.

Mis gatos (y yo) preferimos la carne de pollo: pechuga cortada en trozos pequeños, no carne picada, porque así solo la tragan y no utilizan sus dientes de depredador. También les gustan mucho los estómagos y corazones de pollo crudos. Para los gatos adultos, a partir de 1 año, también puedes darles una pequeña parte de alitas de pollo crudas, un poco machacadas.

Podemos dar cualquier tipo de carne, pero nunca carne de cerdo ni de jabalí crudas.

No olvides

¡El gato es un carnívoro! Un gato come cantidades muy pequeñas muchísimas veces al día. Por eso es mucho más saludable que pueda comer lo que quiera (¡tan poco!) a cualquier hora del día y de la noche: así la alimentación se adapta a su naturaleza y a sus hábitos. De esta manera no engorda, porque nunca pasa hambre y come solo lo que realmente necesita.

Aparte, la comida (húmeda o seca) suele estar llena de cereales, legumbres, verduras y frutas, es decir, proteínas vegetales en grandes cantidades que los gatos no pueden digerir y que no les aportan ningún beneficio, ¡incluso cuando se describe como «sin cereales»! Esa es otra trampa para el comprador: los fabricantes se refieren solo a trigo, avena, cebada y centeno; sin ellos lo llaman «sin cereales», aunque la comida esté llena de otros vegetales. Pero los gatos necesitan proteínas animales, no vegetales.

Comida húmeda y agua

Es mejor comprar latas grandes de 400 g (por ejemplo, de la marca Cosma), que salen mucho más baratas. Se pueden guardar en la nevera 1 a 3 días con una tapa de plástico bien cerrada.

La comida húmeda siempre se debe mezclar con un buen chorro de agua (2 o 3 cucharadas soperas, la cantidad que tú y el gato queráis). En invierno, un par de cucharadas de agua caliente sobre la comida húmeda; en verano, agua fría. Así obligamos al gato a beber sin que se dé cuenta, lo cual es muy saludable para los riñones y prolonga su vida durante años.

Si tu gato se traga el alimento húmeda demasiado rápido, puedes mezclar 3 o 4 croquetas de pienso con la lata para «frenarlo»: así comerá más despacio y no vomitará después.

Golosinas y premios

Les gustan mucho las sobras de comida humana — espaguetis, patatas, arroz o un trozo de tu filete — no como alimento, sino como premio o juego. También todo tipo de quesos poco salados y yogures. Como golosina, o para enseñarles su nombre, un trozo de jamón cocido (preferiblemente sin sal) o yogur natural sin azúcar y sin fruta, mejor griego. ¡Los gatos son unos auténticos golosos!

En el mercado se venden miles de golosinas o «chocolates» para gatos. Lo mejor es evitarlos: son pura basura con atrayentes químicos. Un poco de yogur, o un trozo de jamón o de carne cruda, son mucho más saludables. Tampoco es necesario darles malta: los gatos vomitan el pelo que tragan cada cierto tiempo de forma natural.

El agua y los bebederos

Agua fresca todos los días, y no en un cuenco de plástico, sino de porcelana, aluminio o vidrio, y muy grande (tamaño para perros). En el plástico las bacterias permanecen adheridas más tiempo. Coloca el agua a una distancia mínima de 2 o 3 metros de la comida, nunca en cuencos gemelos: los gatos no beben donde comen, ni comen donde beben.

También les gusta jugar con el agua. Si chapotean mucho, pon el cuenco en la ducha o en la bañera, siempre con la puerta abierta. Hay incluso cuencos especiales para gatos a los que les gusta «bañarse».

Bebedero de aluminio (Zooplus)

Bandeja sanitaria

Es muy importante que la bandeja sea grande. En Zooplus o Bitiba encontrarás bandejas muy amplias: la Trixie Cleany (sin tapa), por unos 14,99 €, es sencilla, muy útil y fácil de limpiar.

No recomiendo las cajas de arena con puerta o cubiertas: los Maine Coon son demasiado grandes para ellas y, una vez dentro, no pueden darse la vuelta.

Arena

Uso diferentes tipos de arena según la temporada y según si los gatos tienen acceso al exterior o no. La más barata del supermercado, sin perfume, cuesta entre 1,50 y 2 € el saco de 5 kg, pero huele bastante mal y hay que cambiarla por completo muy a menudo.

La arena aglomerante es algo más cara, pero mucho más práctica: es fácil de limpiar, no desprende malos olores, dura varias semanas, los gatos no la esparcen tanto con las patas y hace menos polvo. Al final resulta mucho más agradable y barata. Atención: las marcas más caras no suelen ser las mejores. Pruébalas y compara siempre los precios.

Árbol rascador y trepador

Durante las primeras 2 o 3 semanas, y porque un cachorro MCO supone al principio muchos gastos, un rascador de cartón barato resulta muy útil: así el cachorro no pierde el hábito, aprendido en casa del criador, de no arañar muebles, sofás ni cortinas.

Después, deberías comprarle un buen árbol rascador para el resto de su vida: realmente lo necesita. Tienes un gato que necesita usar sus músculos, ¡no una tortuga! Si no quieres hacer ese gasto, mejor no tener un gato en casa… y mucho menos un Maine Coon.

El mejor para gatos grandes

En Zooplus, el mejor para gatos grandes es el Paradise Magnolia XL Plus, pensado para 1 a 3 gatos (o más). Al elegirlo, ten en cuenta que no debe ser solo «bonito», sino también servir de lugar de descanso: al menos algunas baldas deben medir unos 50-60 cm de largo, y es mejor que tengan un borde para que el gato no se caiga mientras duerme profundamente.

Ten en cuenta que el gato afila las uñas estirándose «tipo caballo»: por eso una columna debería medir al menos 60 cm, algo que muy pocos rascadores ofrecen. Un rascador también le sirve de lugar de retiro y observación, sobre todo si está frente a una ventana.

La marca Paradise tiene, además, la ventaja de ofrecer piezas de repuesto, aunque está tan bien fabricado que apenas harán falta: los cordones de sisal duran muchos años, mientras que en otros rascadores se deshacen en pocas semanas con las poderosas patas de un Maine Coon. Los precios rondan los 160-180 €, pero es para toda la vida.

Rascadores grandes (Zooplus)

Peluquería y peinado

Un peine de metal normal, una vez a la semana, es suficiente para evitar los nudos (también hay otras herramientas; lo hablamos). Nunca uses un «furminator» ni cepillos de cerdas metálicas como los de los gatos persas: arrancan el pelo.

De vez en cuando puedes usar un poco de talco para bebés (marca Johnson's): elimina algo de la grasa del pelaje y lo deja más bonito y suelto, sin necesidad de bañarlo (algo que a la mayoría de los gatos no les gusta nada).

Precaución

Los nudos son muy molestos y dolorosos, sobre todo en el vientre, el trasero y las axilas. El dolor puede incluso cambiar el carácter del gato. Hay sprays que facilitan quitarlos: no los rocíes directamente sobre el gato, sino sobre tu mano o sobre el peine. Lo mejor, por supuesto, es evitar que se formen, peinando cada semana.

Hierba gatera

La «hierba gatera» o «cat nip» no me entusiasma, pero a veces ayuda a que los gatos se acostumbren al rascador. Para ello, rocía un poco de hierba gatera — o Feliway / Felifriend, que existen en spray y en difusor eléctrico — sobre el trepador.

Ventanas y balcones

Cuidado

Mucho cuidado con terrazas, balcones y ventanas: los Maine Coon son muy inexpertos en este sentido y se caen fácilmente. Deben estar totalmente protegidos.

Algo especialmente peligroso son las ventanas abatibles (oscilobatientes): son trampas mortales. Una vez que el gato cae en la abertura en forma de cuña, no hay salida, y es una muerte muy lenta y cruel. Por eso existen protecciones de seguridad específicas que impiden que el gato quede atrapado; conviene instalarlas.

Vacunación

En esta misma web (hispanocoon.es) hay un artículo sobre vacunación escrito por un veterinario, del que hablaremos más adelante. No es necesario vacunar todos los años, ni vacunar contra la leucemia, sobre todo si el gato no sale al exterior.

Si se me olvida algo, dímelo y lo añadiré.

Cómo evitar los errores de principiante en el cuidado de los gatos: 6 consejos

Ningún dueño de gatos es perfecto desde el principio: cuidar de un animal implica un aprendizaje constante. Por eso, pueden producirse errores de principiante en el cuidado de los gatos, pero hay que corregirlos lo antes posible o, mejor aún, evitarlos desde el principio. Aquí encontrará seis errores típicos y consejos sobre cómo evitarlos.

Antes de comprar un gato, todo propietario debe informarse bien sobre todo lo importante. Quien decide tener un gato se enfrenta a una gran responsabilidad. Uno quiere hacerlo todo bien desde el principio, pero como propietario de gatos sin experiencia, cae una y otra vez en algún que otro error. Para que cometa menos errores desde el principio, aquí encontrará un resumen de los errores típicos.

1. Mirar fijamente al gato

Su nuevo peludo está en casa, es precioso, hace cosas divertidas y es simplemente un sueño: probablemente podría pasarse todo el día mirándolo. Pero cuidado: la mirada fija es un comportamiento que los gatos adoptan cuando se sienten amenazados y, por ejemplo, están a punto de pelear. Si miras constantemente a tu minino, es posible que se ponga nervioso y se asuste. Es mejor no mirarlo directamente todo el tiempo, sino observarlo de vez en cuando con el rabillo del ojo, para que no se sienta observado.

2. Ser impaciente y esperar demasiado

Los gatos son animales de costumbres: necesitan tiempo para acostumbrarse a un nuevo hogar y a un nuevo entorno. Dale a tu peludo ese tiempo y sé paciente con él. Un error típico de los principiantes es esperar cosas imposibles de su compañero felino desde el principio. En particular, los cachorros a veces necesitan mucho tiempo para sentirse como en casa, usar la bandeja sanitaria y entregarse con total tranquilidad a los mimos de sus nuevos amores. La paciencia es un factor importante en la educación felina y el cuidado de los gatos.

3. Forzar los momentos de juego y las caricias

Otro error es forzar los momentos de juego o las caricias. Los felinos tienen voluntad propia y no se les debe obligar a hacer este tipo de cosas. Muchos dueños de gatos sin experiencia, y sobre todo los niños, suelen tratar a los gatos como peluches o los humanizan, lo cual no es nada bueno y puede provocar graves problemas en la relación entre el ser humano y el animal. A los animales les gusta, por ejemplo, retirarse a un rincón, dormir mucho y no se les debe molestar mientras lo hacen. Espere a que su minino se acerque a usted: él mismo buscará su momento de juego y sus mimos. Con la presión y la coacción se consigue muy poco.

4. No comprender el comportamiento natural de los gatos

Los novatos en el cuidado de gatos a menudo no comprenden que los gatos necesitan vivir según sus hábitos naturales. Arañan el sofá, trepan por los muebles, no obedecen órdenes tan fácilmente como los perros y hacen muchas cosas que a los humanos nos pueden irritar profundamente. Ten en cuenta las necesidades naturales de tu minino y respétalas. En muchos casos, los trucos ayudan. Si, por ejemplo, su gato araña los muebles, ofrézcale alternativas mejores, como un árbol rascador, que, por cierto, es más que recomendable. Si no le gusta que su gato trepe por la estantería, instale una plataforma de observación más atractiva (y cómoda) para él o un muro de escalada.

Tener un gato no siempre es fácil y requiere paciencia, pero también proporciona mucho placer.

5. No estar preparado

Otro error de principiante es no estar lo suficientemente preparado. Si va a traer un gato a casa, debe haber comprado previamente todo lo necesario para su cuidado básico. Esto incluye la comida adecuada para gatos y los comederos adecuados, juguetes para gatos adecuados a su especie y una bandeja sanitaria adecuada con arena. Lo mejor es que, antes de que se mude tu nuevo compañero de piso de patas de terciopelo, busques un veterinario competente y consideres si un seguro para gatos podría ser una opción para ti.

6. La vivienda no es segura para gatos

Este punto está relacionado con el punto cinco. Antes de que un gato se mude a su casa, debe hacer que su vivienda sea segura para él. Esto significa, entre otras cosas, que debe asegurar su balcón, retirar objetos peligrosos y plantas tóxicas y eliminar las fuentes de electricidad expuestas.

¿Por qué son tan caros los gatos con pedigrí?

Una pregunta muy frecuente que nos hacen los interesados en comprar un gato con pedigrí es: ¿por qué el pedigrí hace que el gato sea mucho más caro? Muchos «criadores»/multiplicadores ofrecen un gato con pedigrí mucho más caro que un gato sin pedigrí; por ejemplo, sin pedigrí 500 euros, con pedigrí unos 1.000 euros.

La explicación es la siguiente: este «criador» acuerda con el comprador vender el gato sin pedigrí porque, si no quiere criar ni llevar el gato a exposiciones felinas, ¿para qué sirve el pedigrí? (Este es el argumento de ciertos «criadores», o más bien «vendedores» o «multiplicadores», y de muchas tiendas donde se venden animales.) Un pedigrí le cuesta al criador, socio de una asociación felina, entre 8 y 15 euros, dependiendo de la asociación.

Atención

El precio desproporcionadamente alto de un gato de raza «con pedigrí» en estos casos es solo un truco para vender cachorros que nunca tendrían pedigrí, porque el criador se salta las normas de cría de su asociación: en este caso, el descanso de la hembra entre 2 camadas.

Sin pedigrí no hay raza

Un criador que vende gatos de pura raza (si es serio y correcto) es miembro de una asociación felina nacional y/o internacional. Si no, no tendrá pedigríes para sus gatos, porque los pedigríes los expiden las asociaciones. Estas organizaciones tienen reglamentos de cría que, entre otras cosas, protegen la salud y el bienestar de los gatos, y por supuesto todos los miembros deben cumplir estas normas.

Un gato sin pedigrí es un gato «callejero», es decir, de origen desconocido. Una persona interesada en un Maine Coon no es un profesional de la raza, ¡por eso es tan fácil engañarle! Le resulta imposible reconocer si el cachorro es auténtico o una mezcla con otras razas o gatos, sobre todo si se trata de un «cachorro mono».

Importante

El pedigrí es el único documento que certifica que se trata de un Maine Coon auténtico.

Las normas que protegen a la madre y a los cachorros

En la mayoría de las asociaciones felinas del mundo (como FIFe, WCF, TICA, CFA) existe la norma de que una hembra solo puede tener 2 camadas en 1 año. Esto le da tiempo suficiente para descansar entre 2 camadas, lo que es esencial para la salud de la madre y de sus futuras crías. En otras asociaciones solo se permite 1 camada por hembra y año.

Y hay que cumplir otra regla: FIFe, WCF y otras asociaciones permiten la venta solo cuando los cachorros tienen 3 meses, otras con 4 meses; antes tampoco pueden completarse las vacunaciones necesarias. Recordemos que esta es una normativa para todas las razas, no solo para los Maine Coon.

Puede que para algunas hembras no sea un problema tener 2 camadas al año. Pero hasta que las normas de cría (bienestar animal, sanidad, tenencia, higiene y venta) se regularicen en todos los países, es preferible, por amor a los gatos, limitar el número de camadas al año para evitar la explotación total de las hembras por parte de criadores sin escrúpulos.

Entonces, ¿por qué el pedigrí?

El «criador»/multiplicador/vendedor que quiere ganar dinero con sus animales y no se preocupa por el bienestar de sus gatos no quiere esperar 6 meses, o incluso 12, para la siguiente camada (si tiene mala suerte con solo 1 o 2 cachorros por camada). Eso no es rentable. Así que cubre a las hembras 3 o 4 veces al año, para lo cual tiene que sacar los cachorros de la madre a las 6, 7 u 8 semanas de edad.

A veces alega que es porque el comprador lo pide (¡eso dice el multiplicador!), para tener los cachorros a los 2 meses o menos. En vez de dar la información correcta en ese momento, el multiplicador o vendedor se calla y vende los cachorros a esas edades, aunque en realidad su intención es totalmente distinta: no puede obtener pedigríes para demasiados cachorros de una misma hembra. Por eso ponen el precio tan exageradamente alto, para que nadie lo pida.

Algunos «criadores», o mejor dicho «multiplicadores», hacen caso omiso expresamente porque solo quieren sacar provecho de los animales: la hembra muy probablemente morirá a los 4 o 5 años, completamente agotada de tantas camadas. Esto está calculado; ya están esperando a las siguientes hembras que ocuparán su lugar.

Separar al cachorro de la madre demasiado pronto

Estas explicaciones son igualmente válidas para la venta de cachorros de 6, 7 u 8 semanas de edad. Mantener a los cachorros hasta las 12 o 16 semanas supone un doble coste para el «criador»/multiplicador: cuanto más crecen, más comen. Además, la excusa de que no se les puede vacunar porque son demasiado jóvenes ya no es válida.

Este caso es aún más repugnante porque alegan que es por el bien del cachorro —dicen que así se acostumbra mejor al ser humano— cuando en realidad están separando al cachorro de la madre demasiado joven para ganar dinero. Con pocas semanas de vida son pobres huérfanos que necesitan mucha educación por parte de su madre felina, que les proporcionará todo lo necesario para una vida agradable y segura. El ser humano nunca podrá sustituir a la madre felina.

El resultado: huérfanos que probablemente tendrán problemas psicológicos toda su vida. Por ejemplo, se ha demostrado que casi todos los casos de adultos que hacen sus necesidades de repente en un lugar distinto al habitual se deben a una separación demasiado temprana de la madre (véanse los libros del etólogo Dr. Dennis Turner).

También existe una normativa de la FIFe y de otras organizaciones que prohíbe lucrarse con la venta de cachorros. Esto es probablemente nuevo para la mayoría de los criadores de todo el mundo.

El punto delicado: ¿es rentable criar gatos de raza?

En primer lugar, si se hace un poco de cálculo honesto, se puede entender el precio de 1.000 a 1.500 euros, y más, por un cachorro de calidad.

Es muy fácil: tomemos el ejemplo de un criador que tiene 10 gatos. Cada gato comprado para la cría le ha costado entre 1.500 y 2.000 euros (precios de Europa), dependiendo de su procedencia. Últimamente se piden entre 2.500 y 6.000 € por un Maine Coon de calidad para criar en el extranjero, más los gastos de transporte, dependiendo del país, unos 1.000 a 2.000 € más.

Los costes veterinarios son de unos 6.000 euros o más al año: una vacuna son unos 15 a 60 euros (5 camadas de unos 4 cachorros al año suman una media de unos 20 cachorros, lo que equivale a 40 vacunas, digamos a 20 euros, pues algunos veterinarios hacen un pequeño descuento a los criadores), más las vacunas anuales para adultos, de 20 a 60 euros como mínimo, más las vacunas de la leucemia si son necesarias. Antes de cada vacunación hay que desparasitar a todos los cachorros, y cada desparasitación cuesta de 3 a 7 euros por cachorro. Los cachorros también deben llevar microchip (de 30 a 60 € cada uno, o más).

Aparte de todos estos gastos, seguro que hay una operación o una castración (en domingo, por supuesto, porque las clínicas veterinarias tienen recargo), un parto perdido, un gato enfermo, una camada con diarrea… y muy rápidamente los gastos veterinarios anuales se han duplicado. Una hembra preñada que salta mal, los cachorros se dan la vuelta, operación de urgencia: se castra a la gata y se pierden 8 cachorros. Y estos son casos reales. O una gata comprada carísima que resulta ser estéril. Hay mil problemas posibles y todos cuestan mucho dinero.

Y sumemos el día a día: la comida de calidad cuesta de 2.500 a 5.000 € al año (dependiendo de cuántos gatos vivan en la gatera); las latas, solo 2 al día a 1,20 €, son unos 900 € al año; más la carne fresca 2 veces a la semana, a 15 € semanales, unos 800 € o más; más 50 bolsas de arena de 10 kg al mes, de 700 a 3.000 € al año según la marca. Además, los areneros cuestan entre 15 y 28 euros cada uno.

Y eso sin contar hierbas, pasta de malta, comederos, bebederos, lavabos, peines, champús, desinfectantes especiales, polvos de talco, jaulas para los enfermos o para su seguridad, mantas, cajas de parto, trepadores (los buenos cuestan entre 150 y 800 €; los baratos no merecen la pena), postes rascadores y redes para proteger las terrazas (las instalaciones para mis machos cuestan unos 42.000 € con calefacción por suelo radiante). Tampoco contamos la participación en exposiciones: cuando una raza es nueva, como el Maine Coon hace 30 años en España, hay que participar en exposiciones durante al menos 10 años hasta que la raza sea reconocida como tal. Los costes de una exposición pueden ascender fácilmente a 500 o 2.000 euros, y más en el extranjero (inscripciones, hoteles, viajes, comidas, etc.). Además de un ordenador, un sitio web, publicidad en revistas profesionales y en Internet…

Todo esto cuesta dinero, ¡y no poco! Por no hablar de las cuotas de la asociación, las cuotas de los pedigríes (de 8 a 18 euros cada una), los gastos de envío… Y, de vez en cuando, un nuevo gato para evitar la consanguinidad: ver los costes más arriba.

Si alguien no se cree estos cálculos: hay facturas de todo para documentarlo.

Por eso el CEMC está muy orgulloso de que todos sus miembros hayan firmado el Código Ético que pone a su disposición la MBCFA, la mayor asociación de Maine Coon americanos del mundo. Uno de sus párrafos dice (igual que las reglas de la FIFe, la WCF y otras) que un miembro del CEMC, o de cualquier otra asociación felina internacional, no debe lucrarse con la venta de cachorros, algo que los miembros del CEMC ya se han dado cuenta de que no es posible, por supuesto.

Nuestro consejo al comprador

Afortunadamente, cada vez hay más criadores responsables que crían animales por pasión y no por dinero, ¡pero hay que buscarlos con lupa! Son criadores éticos, que respetan las exigencias de los animales.

Así que nuestro consejo a un comprador: tómate mucho tiempo para buscar un criador que te convenza con su trabajo, infórmate bien a través de clubes de raza y acude a exposiciones felinas. ¡Y no leas demasiado en foros de Internet! Esa información es MUY dudosa.

Es mejor visitar al criador e insistir en ver las instalaciones. Evita las compras impulsivas. Por desgracia, también hay ovejas negras entre los criadores oficiales. Oirás: «Quería quedarme con el cachorro, es tan bueno…» o «es el último, date prisa…». ¡Manos fuera!

Cuidado

Otra cosa: si un criador envía fácilmente un cachorro por transportista y no quiere conocer al comprador, ¡¡¡mucho cuidado!!!

¡Le deseamos buena suerte con la adquisición de un cachorro! La tendrá más, probablemente, cuando haya digerido estas líneas.

Hannelore Spahn